Fast Flux: la técnica de ciberataque que amenaza la seguridad nacional, según alerta conjunta de CISA y agencias aliadas

Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido lanzan una advertencia coordinada sobre una técnica de evasión cada vez más utilizada por ciberdelincuentes y actores estatales.

El fast flux, una técnica sofisticada de ocultamiento usada en ciberataques, se ha convertido en una amenaza crítica para la seguridad nacional, según un informe conjunto publicado por la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de EE.UU. (CISA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el FBI y sus homólogos en Australia, Canadá y Nueva Zelanda.

Este método, cada vez más utilizado por cibercriminales y grupos alineados con Estados-nación, dificulta la detección y el bloqueo de infraestructuras maliciosas mediante la rotación constante de direcciones IP y servidores de nombres (DNS). A través de esta técnica, los atacantes logran mantener en línea sus redes de comando y control (C2) y sitios de phishing, incluso ante acciones legales o técnicas de mitigación.

¿Qué es el fast flux?

El fast flux se basa en la manipulación dinámica de los registros DNS de un dominio para ocultar la ubicación real de un servidor malicioso. Existen dos variantes principales:

  • Flux simple: un dominio se asocia con múltiples direcciones IP que rotan constantemente.
  • Flux doble: además de lo anterior, se modifican de forma continua los servidores DNS responsables del dominio, añadiendo una capa de anonimato.

Ambas variantes suelen apoyarse en botnets formadas por miles de dispositivos comprometidos, lo que dificulta la identificación y eliminación de la infraestructura maliciosa.

Casos reales de uso malicioso

Entre los grupos conocidos que han empleado esta técnica se encuentran:

  • Servicios de bulletproof hosting (BPH) que ofrecen protección deliberada a contenidos maliciosos.
  • Grupos de ransomware como Hive y Nefilim.
  • El grupo Gamaredon, alineado con intereses rusos, utiliza fast flux para evadir bloqueos IP y mantener persistencia.

Además, esta técnica se ha detectado en campañas de phishing a gran escala y en el funcionamiento de mercados ilegales en la dark web, donde su uso se promueve como ventaja competitiva.

¿Por qué es tan efectiva?

Según el informe, las principales ventajas del fast flux para los atacantes son:

  • Alta resiliencia: impide la interrupción efectiva del servicio malicioso.
  • Ineficacia del bloqueo IP tradicional: la rotación de direcciones IP vuelve obsoleto el filtrado convencional.
  • Anonymato: dificulta el rastreo y atribución de los ataques.

Recomendaciones para detectar y mitigar el fast flux

Las agencias autoras proponen una estrategia en múltiples capas para detectar esta amenaza:

  1. Inteligencia de amenazas: uso de feeds actualizados para identificar dominios sospechosos.
  2. Análisis DNS: detección de dominios con alta diversidad de IPs o TTLs (Time-to-Live) anormalmente bajos.
  3. Correlación geográfica: detección de discrepancias inusuales en la ubicación de IPs asociadas.
  4. Análisis de tráfico de red: detección de conexiones frecuentes con IPs cambiantes en cortos períodos.
  5. Monitorización de phishing: correlación entre campañas sospechosas y actividad de fast flux.

Medidas recomendadas

Para las organizaciones y proveedores de servicios, CISA y las agencias firmantes recomiendan:

  • Bloqueo de dominios/IPs maliciosos mediante DNS sinkholes.
  • Filtrado por reputación de dominios e IPs conocidos por actividades maliciosas.
  • Mejora de registros y alertas en resoluciones DNS.
  • Compartir indicadores de compromiso con comunidades de ciberseguridad.
  • Formación frente al phishing para usuarios y equipos de respuesta.

Se hace especial énfasis en el uso de servicios de DNS protector (PDNS), como los ofrecidos por la propia CISA, la NSA y otras agencias, que permiten bloquear automáticamente dominios identificados por fast flux. Las organizaciones deben verificar con sus proveedores si tienen cobertura específica frente a esta técnica.


Conclusión

El fast flux representa una amenaza persistente que requiere vigilancia activa, colaboración internacional y medidas técnicas sofisticadas para su contención. A medida que los atacantes mejoran sus capacidades, los defensores deben adaptarse, y este tipo de alertas conjuntas muestra que la cooperación global es clave en el panorama de amenazas cibernéticas actual.

Para leer el informe completo en inglés y acceder a las guías técnicas en la web de: CISA

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